Dana White firmó a su asistente personal y dejó sin contrato a Bierley en el Contender
Sal Everett, el hombre que surtía la refrigeradora de Dana White en las oficinas de la UFC, noqueó y se llevó contrato. Alivia Bierley ganó por decisión unánime, había renunciado a un sueldo de más de 100 mil dólares para llegar hasta ahí, y salió del Meta APEX sin nada.
La misma noche en que la UFC repartió cuatro contratos en el Meta APEX, Dana White explicó por qué firmó a uno de sus propios empleados y por qué no firmó a una mujer que había renunciado a un sueldo de más de cien mil dólares para estar en esa jaula. Las dos decisiones salieron de la misma boca, con media hora de diferencia, y describen mejor que cualquier ranking el terreno que pisa cualquier peleador que sueña con el contrato: no hay vara fija.
Sal Everett trabajó en seguridad para la promotora y después pasó a ser el asistente personal de White en las oficinas centrales. Llegó al Contender Series con récord invicto de 4-0 y noqueó al peruano Ozzy Martin. Es el primer empleado de la UFC que compite en el programa y el primero que pasará a pelear en la empresa, según detalló MMA Fighting. "Creo que este contrato le cambia la vida", dijo White, que sugirió que Everett deje el trabajo de oficina. El propio peleador dijo después que quiere conservarlo.
White se adelantó a la crítica obvia. Contó que fue él quien empujó la idea —"él estaba surtiendo mi refrigeradora", recordó— y que hasta Sean Shelby le advirtió que el combate era moneda al aire. "La gente va a hablar mierda pase lo que pase", zanjó. Ya habían circulado reparos por darle una vitrina así a alguien con apenas cuatro peleas profesionales.
Alivia Bierley no tenía a nadie que le surtiera la refrigeradora. Tiene 30 años y era vicepresidenta en LA Fitness, con un salario superior a los cien mil dólares anuales, cuando decidió dejarlo para perseguir la UFC. En el APEX se convirtió en la primera persona que le gana a Summer Onley: 30-27, 29-28, 29-28, decisión unánime con White a pie de jaula. No alcanzó.
El dato de la renuncia se lo contó un periodista a White después, en la rueda de prensa. Su respuesta, recogida por Bloody Elbow, no cambió: "Debió mostrárnoslo en el tercer round". Extendió el reproche a las dos. Dijo que entendía que ambas enfrentaban a la mejor rival de sus carreras, pero que el combate fue tentativo y que no vio en ninguna las ganas de estar ahí. El sacrificio, en su lectura, no cuenta como argumento: solo cuenta lo que se ve en cinco minutos del tercer asalto.
Ese es el filtro real del Contender Series, el programa por el que pasa buena parte de los sudamericanos que buscan entrar a la UFC. Ganar no basta, y en la novena semana del torneo, con cuatro contratos y el contador en 42, Bierley fue la única vencedora que se quedó afuera. En esa misma jornada los invictos peruanos Ozzy Martin y Alexander Chavez cayeron en el primer round, uno por nocaut y el otro por sumisión: perdieron el invicto y la oportunidad en una sola noche.
Lo que separa a Everett de Bierley no es el récord ni el resultado. Él ganó por nocaut y ella por tarjetas, y esa diferencia alcanza para justificarlo en voz alta; pero la frase que queda es la de un CEO que durante meses saludaba a su asistente con un "llegó el campeón" por los pasillos y que, a una desconocida que quemó una carrera corporativa para llegar hasta su vista, le pidió que se lo demostrara mejor la próxima vez.