Sean Sharaf descarta la revancha con Gable Steveson tras el KO de UFC 331
MMA Weekly reporta que el autor del nocaut en 12 segundos sobre el medallista olímpico no quiere una segunda pelea, lo que deja sin salida rápida al plan de revancha en la cartelera donde también compitió Marlon 'Chito' Vera.
La historia paralela más comentada y surrealista de UFC 331 sumó este jueves un nuevo capítulo, uno que se encarga de cerrar puertas en lugar de abrirlas. Sean Sharaf, el desconocido peleador que sacudió al mundo de las artes marciales mixtas con un nocaut fulminante de apenas 12 segundos, no tiene el más mínimo interés en otorgarle una revancha a Gable Steveson. Así lo ha reportado de forma contundente el portal especializado MMA Weekly, sosteniendo que el prodigio de la lucha olímpica tendrá que aprender a convivir con esa mancha permanente en su récord, pues una segunda pelea entre ambos luce, hoy por hoy, altamente improbable.
El drama de un medallista olímpico sin opciones de venganza
Este dato cambia por completo el panorama de la división de los pesos pesados y el proyecto a futuro de la compañía. Hasta hace unas horas, la conversación global giraba en torno a qué haría Gable Steveson después de recibir el golpe deportivo y mediático más devastador de su corta trayectoria en el octágono. Cuando un prospecto de su calibre —campeón olímpico en Tokio 2020 y exfigura de la WWE— cae de forma tan estrepitosa ante un rival que llegó como el "underdog" absoluto, la respuesta lógica y dictada por el orgullo de un competidor de élite es exigir la revancha inmediata para limpiar su nombre.
Ese camino de redención, sin embargo, requiere que el otro hombre firme el contrato. Y, según la información revelada por MMA Weekly, Sharaf no está dispuesto a darle esa oportunidad.
Steveson ya había roto el silencio. Después de varios días en los que todo el mundo de las MMA hablaba de él menos él mismo, el gigante estadounidense difundió un comunicado reconociendo su derrota relámpago, de acuerdo con reportes paralelos de Bloody Elbow. Ese pronunciamiento fue la primera señal clara de que el medallista no pensaba rendirse ni desaparecer del mapa competitivo. El problema para Steveson es que el atajo más directo para reivindicar su honor parece haber sido bloqueado por completo desde la otra esquina.
La táctica del fantasma: ¿Por qué Sharaf huye del octágono?
La rotunda negativa de Sean Sharaf cobra un sentido casi maquiavélico si cruzamos esta información con el contexto de sus recientes declaraciones. El estadounidense de 33 años insinuó públicamente que su carrera profesional podría terminar justo ahí, en la cima absoluta de sus 12 segundos de fama y gloria.
Tal como se reportó a inicios de la semana, Sharaf deslizó la idea de un retiro inmediato tras cobrar su bono por desempeño de 100.000 dólares. Un peleador que coquetea abiertamente con colgar los guantes, motivado por la insólita lógica de "retirarse del casino cuando se ha ganado el premio mayor", difícilmente se va a sentar a negociar un segundo asalto contra un atleta olímpico herido en su orgullo. Sharaf sabe que no tiene nada que ganar y todo por perder si arriesga la magia de ese nocaut viral que lo sacó del anonimato.
Un dolor de cabeza para la maquinaria de la UFC
La decisión de Sharaf no solo afecta a Steveson, sino que representa un verdadero rompecabezas para los creativos y armadores de peleas (matchmakers) de la UFC. La promotora invirtió tiempo, dinero y una enorme maquinaria de marketing en Gable Steveson, proyectándolo como la próxima gran superestrella de los pesos pesados, un perfil similar al que en su momento tuvieron figuras de la lucha como Brock Lesnar o Daniel Cormier.
Que el tren del "hype" (expectativa) se descarrile en 12 segundos es un riesgo del deporte, pero que el hombre responsable de descarrilarlo se niegue a jugar el juego de las revanchas y amague con irse a casa, deja a la UFC con un producto devaluado que ahora deberá reconstruirse desde cero contra otros rivales de menor perfil.
¿Qué es rumor y qué es realidad?
El reporte de MMA Weekly plantea la negativa de Sharaf, pero hasta el momento no existe una confirmación oficial por parte de la UFC. No hay anuncios de emparejamientos, ni contratos firmados, ni comunicados oficiales de Dana White al respecto.
Por lo tanto, este reporte debe leerse como lo que es: la versión sólida de un medio especializado y cercano a los campamentos, pero no un hecho consumado a nivel corporativo. Si Sharaf sostiene su posición de negación hasta el final, Steveson deberá tragar amargo y reconstruir su maltrecha reputación ante un rival distinto. El nocaut de UFC 331, al parecer, quedará como un capítulo espectacular, pero sin segunda parte.