Desde su rechazo a las peleas femeninas hasta sus dudas sobre Alex Pereira: ocho episodios en los que Dana White reconoció un error, reconsideró una decisión o terminó contradiciendo sus propias palabras.
Dana White ha admitido errores sobre peleadores, decisiones de negocio y combates que preferiría no haber autorizado. Su forma de comunicar suele transmitir certezas, pero la historia de UFC también contiene declaraciones que tuvo que revisar: desde asegurar que las mujeres nunca competirían en su organización hasta reconocer que subestimó a Alex Pereira.
No todos los episodios fueron iguales. En algunos pronunció expresamente que se había equivocado; en otros, cambió una política o terminó haciendo aquello que antes había descartado. Esa diferencia permite repasar ocho casos sin convertir cada rectificación en una disculpa que nunca existió.
1. Ronda Rousey y el «nunca» que cambió la historia de UFC
En 2011, White respondió con un tajante «nunca» cuando le preguntaron cuándo competirían mujeres en UFC. La frase quedó como uno de los ejemplos más conocidos de un pronóstico suyo que la propia organización terminaría desmintiendo. El ascenso de Ronda Rousey fue decisivo para modificar aquella postura.
White pasó de cerrar la puerta a respaldar una división femenina y convertir a Rousey en una de las grandes figuras de la compañía. Años después reconoció públicamente su error y atribuyó el crecimiento de las MMA femeninas a la calidad técnica y competitiva de sus protagonistas. En 2019 aseguró que nunca había anticipado aquel desarrollo.
Este caso tuvo consecuencias mucho mayores que una declaración corregida. El cambio abrió oportunidades deportivas y comerciales que su postura inicial excluía. Rousey fue el punto de inflexión, pero el resultado terminó trascendiendo a una sola estrella.
2. Alex Pereira: creyó que los derribos frenarían a Poatan
Cuando Alex Pereira llegó a UFC en 2021, su trayectoria en kickboxing generaba expectativas, pero su experiencia profesional en MMA era reducida: tenía un récord de 3-1. Su capacidad para responder a la lucha y al trabajo de suelo era una incógnita, incluso para White.
Tras UFC 303, en junio de 2024, el dirigente reconoció que había esperado dificultades mucho mayores para el brasileño. Pensaba que sus rivales podrían derribarlo, castigarlo y someterlo. Para entonces, Pereira ya había conquistado campeonatos en peso mediano y semipesado y acababa de volver a derrotar a Jiří Procházka.
«Vaya si me equivoqué», admitió White al revisar aquella expectativa. La frase resulta especialmente reveladora porque no se refería a un solo pronóstico fallido, sino a su evaluación inicial del potencial de una figura que terminó superándola ampliamente.
3. Nate Diaz: de «no mueve la aguja» a reconocer su poder de convocatoria
En 2014, durante las diferencias contractuales entre UFC y Nate Diaz, White minimizó su atractivo comercial con una expresión que acabaría persiguiéndolo: «No mueve la aguja». El mensaje era que el peleador no producía el impacto de una gran estrella en el negocio.
Cinco años después, el tono era distinto. Diaz regresó tras una larga ausencia y derrotó a Anthony Pettis en UFC 241. En la conferencia posterior, White elogió su actuación y aceptó que su capacidad para atraer atención resultaba difícil de negar.
«Ahora sí mueve la aguja», respondió, recuperando su antigua frase. El matiz de ese «ahora» importa: reconoció una realidad diferente sin necesariamente conceder que su valoración de 2014 hubiera sido falsa en aquel momento. Aun así, el contraste entre ambas declaraciones fue evidente.
4. Anderson Silva: el combate que lamentó haber permitido
El 31 de octubre de 2020, Anderson Silva perdió por nocaut técnico ante Uriah Hall. El brasileño tenía 45 años y acumulaba un desgaste deportivo que contrastaba con la época en que dominaba el peso mediano. Después del combate, White expresó arrepentimiento por haber autorizado aquella última presentación en UFC.
«Cometí un gran error», afirmó. También señaló que no debería haberlo dejado disputar esa pelea y dejó claro que no quería volver a verlo competir dentro de su organización. Sus declaraciones situaron la discusión en la responsabilidad de permitir que una leyenda continuara enfrentándose a rivales de ese nivel.
Fue una admisión distinta a equivocarse con un futuro campeón o con una estrella comercial. Aquí el problema, según White, era haber prolongado una etapa competitiva que él mismo consideraba agotada. La grandeza del historial de Silva no evitó que el dirigente cuestionara su propia decisión después de la derrota.
5. Mike Tyson contra Jake Paul: temió un desenlace que no ocurrió
White se mostró preocupado por el regreso de Mike Tyson al ring frente a Jake Paul en noviembre de 2024. La diferencia de edad era considerable: Tyson tenía 58 años y Paul, 27. Su inquietud se centraba en el castigo que podía recibir el excampeón pesado.
Tyson perdió por decisión después de ocho asaltos, pero no fue derribado ni noqueado. Tras UFC 309, White recordó sus conversaciones previas con él y reconoció: «Mike Tyson tenía razón y yo estaba equivocado». Su rectificación se refería a la expectativa de que Paul pudiera hacerle mucho más daño.
La declaración no significa que White considerara a Tyson ganador ni que el combate hubiera demostrado igualdad deportiva. Fue una admisión sobre el desenlace que temía, acompañada de críticas a Paul y del reconocimiento del atractivo comercial que todavía conservaba Tyson.
6. Las banderas nacionales: una prohibición que terminó revocando
UFC restringió el uso de banderas nacionales en 2022. La medida afectó a una de las formas más visibles con las que los peleadores expresaban su identidad durante las presentaciones y celebraciones.
El regreso se anunció en octubre de 2023, después de UFC Vegas 80. White explicó que ver la ausencia de banderas durante la celebración de la Independencia de México lo había llevado a reconsiderar la política. Su conclusión fue que debían volver y que la posibilidad de que una bandera molestara a alguien no justificaba mantener la restricción.
Este episodio encaja como una rectificación de una decisión empresarial, aunque no como una disculpa expresa. Además, conviene separar las fechas: la celebración mexicana que citó ocurrió en septiembre; el anuncio público de la revocación llegó en octubre.
7. Holly Holm: del desinterés público a firmar su contrato
En 2014, las negociaciones con Holly Holm atravesaron un desacuerdo que parecía alejarla de UFC. White llegó a declarar que la compañía no tenía interés en contratarla. Sin embargo, las conversaciones continuaron y terminaron con un resultado contrario a aquella posición pública.
El 10 de julio de 2014, UFC anunció oficialmente su fichaje. Holm llegaba con una destacada trayectoria en boxeo y un récord invicto de 7-0 en MMA. La organización la presentó como una incorporación importante para el peso gallo femenino, donde Rousey era la campeona.
No hay que convertir este giro en una confesión que White no hizo. Su valor está en mostrar la diferencia entre una declaración durante una negociación y la decisión final. El desinterés expresado ante las cámaras no impidió que ambas partes encontraran un acuerdo.
8. Los bonos de UFC 304: aumentarlos no produjo lo que esperaba
Antes de UFC 304, celebrado en Manchester en julio de 2024, King Green pidió que los premios por actuación se duplicaran de USD 50.000 a USD 100.000. White aceptó durante la conferencia previa, entre la aprobación del público.
Después de la función, su entusiasmo había desaparecido. La cartelera acumuló nueve decisiones, incluidas siete consecutivas, y White sostuvo que elevar los bonos no había generado la intensidad que esperaba. Anunció que dejaría de aceptar ese tipo de aumentos improvisados durante las conferencias.
Su crítica convivió con excepciones claras: Tom Aspinall finalizó a Curtis Blaydes y Paddy Pimblett sometió al propio Green. White mantuvo los premios prometidos, pero reconsideró públicamente el mecanismo con el que había intentado incentivar las actuaciones.
La conclusión de aquella noche fue su interpretación como promotor; una sola cartelera no demuestra que los incentivos económicos carezcan de efecto. Lo que sí quedó documentado fue el contraste entre aprobar la propuesta y lamentar después que no hubiera producido el resultado esperado.
Lo que muestran estas rectificaciones
Los casos de Rousey y Pereira revelan errores al anticipar el potencial de atletas. El de Diaz muestra cómo puede cambiar la valoración comercial de un peleador. Silva plantea una cuestión de responsabilidad, mientras que las banderas, Holm y los bonos exponen decisiones empresariales que no permanecieron tan firmes como sugerían las declaraciones iniciales.
La seguridad con la que White anuncia una postura no garantiza que vaya a sostenerla. Algunas de las figuras y decisiones que terminaron beneficiando a UFC surgieron precisamente después de que reconsiderara sus propias certezas.