Strickland dice que si la UFC lo obliga a pelear hará "stick and move" y cobrará
Sean Strickland dijo en video que, si la UFC no lo deja boxear y lo obliga a defender el título, peleará a media máquina: "golpear y moverse, cobrar mi cheque y seguir". También acusó a la empresa de arruinar legados por no pagar lo suficiente como para retirarse.
Sean Strickland subió la apuesta. El campeón de peso medio de UFC publicó un video en el que avisa qué hará si la empresa rechaza dejarlo boxear y lo empuja a una defensa del título: "stick and move", golpear y moverse, cobrar y marcharse. "Ustedes van a abuchear. Diablos, yo voy a abuchear con ustedes mientras lo hago",
El miércoles Strickland había usado X para quejarse de su pago, señalar a Conor McGregor —una sola pelea desde 2021— y a la contratación de Conor Benn por Zuffa Boxing. En el video amplió: "Peleé cuatro veces por el título, lo gané dos, vencí a todos los cucos de la división". Dijo que ya enfrentó a media categoría y que lo que quiere ahora es un cinturón de boxeo: "Yo ni siquiera hago MMA, yo boxeo".
La amenaza no es irse, es quedarse mal. Strickland reconoció que sigue bajo contrato y que esa es la razón por la que no puede cruzar a otro lado sin permiso. Su salida planteada: "Si Jake Paul quiere darme una bolsa grande de dinero, estoy bajo contrato, bien, voy a Zuffa, le gano a su campeón crucero, fácil". Es la misma línea que abrió cuando comparó su bolsa con los 30 millones de McGregor, solo que ahora el costo recae sobre la división: un campeón activo diciendo en público que no va a buscar el final.
El argumento de fondo que expuso Strickland apunta a un patrón que él mismo describe dentro de la empresa: campeones que dominan una división, sufren una derrota, regresan tres o cuatro veces y terminan noqueados. "Y te das cuenta de que lo que pasó fue la UFC", dijo. Según su lectura, la promotora construye el legado del peleador pero no paga lo suficiente como para que ese peleador pueda retirarse a tiempo, así que vuelve y lo destruye. "No te pagan lo suficiente para irte", resumió.
El historial que Strickland pone sobre la balanza incluye victorias sobre Israel Adesanya y Khamzat Chimaev, además de triunfos ante dos contendientes vigentes, Nassourdine Imavov y Anthony Hernández. Las revanchas con Chimaev y con Imavov se han manejado como posibilidades, pero Strickland pasó buena parte de los últimos meses lidiando con lesiones. Esa es la cola de peleas que hoy queda en suspenso mientras él negocia hacia el boxeo.
Imavov fue, además, el protagonista del episodio de la semana pasada afuera del UFC Performance Institute en Las Vegas, cuando intentó encararlo. Strickland respondió públicamente a ese reclamo antes de volver a cargar contra la empresa, en la misma secuencia de declaraciones que empezó con su amenaza de romper el contrato.
Strickland insiste en que todavía quiere competir y que el criterio es uno solo: dónde le paguen mejor. "Quiero pelear, quiero boxear, quiero ganar un título de boxeo, así que estamos tratando de arreglar eso", dijo. La UFC no se ha pronunciado sobre su situación contractual ni ha anunciado fecha para una defensa del cinturón de peso medio.